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La Ruta del Vino argentina y cómo comenzó todo…

La Ruta del Vino argentina y Algodon Wine Estates

Numerosas bodegas en la Ruta del Vino argentina, un viaje a lo largo de los Andes, han abierto acomodaciones turísticas y restaurants, varios de los cuales incluyen cursos especiales de vinos. La Ruta del Vino puede ser dividida en cuatro regiones: el valle del Uco, la región Centro-oeste, la Este (o valle Central) y la Sur, donde encontrará nuestro Algodon Wine Estates en San Rafael, Mendoza. Según un estudio de Bodegas de Argentina, un total de 1.004.810 turistas viajaron a lo largo de la Ruta del Vino en 2006. Los tours a menudo consisten en visitas a los viñedos de las fincas, acompañados por una degustación. En algunos casos, los viajeros pueden aprender de primera mano sobre el proceso de elaboración y sobre el trabajo manual relacionados con la producción artesanal de vino.

El Sur es conocido por su increíble oferta de, entre otras cosas, maravillosos centros de esquí y actividades acuáticas. Las Leñas, uno de los más grandes centros de esquí de Sudamérica, está a sólo un corto viaje desde nuestra finca y ofrece actividades deportivas de invierno y pistas de más de 4 kilómetros de extensión. Dos de las atracciones naturales más emocionantes de la Argentina, el río Atuel y el río Diamante, quedan también cerca y albergan un sinnúmero de actividades turísticas, entre las que se incluye rafting, canotaje, camping, cabalgatas, senderismo, escalada, pesca recreativa y más. Y Valle Grande, la versión en miniatura del Gran Cañón del Colorado, está convenientemente situado a unos 32 kilómetros de la ciudad. A sólo 10 minutos del aeropuerto local, Algodon Wine Estates ha encontrado el hogar perfecto aquí, en la Ruta del Vino, en la belleza intacta de los encantadores alrededores rústicos de San Rafael.

Orígenes del vino argentino

La producción argentina de vino data del siglo 16, cuando los colonos y los misioneros españoles trajeron los primeros cortes de vides a Santiago del Estero –la ciudad más vieja de la Argentina- y sus alrededores, para asegurar una oferta constante de vino para la misa. Por las condiciones ecológicas óptimas de la tierra y el clima del lugar, las vides florecieron; sin embargo, durante muchos años, el vino era producido utilizando técnicas anticuadas. La producción de vino para el consumo estaba basada esencialmente en el volumen y no en la calidad, por lo que se ponía poco énfasis en el arte de plantar los varietales que mejor se adaptaran a cada región y su ecosistema.

No fue hasta el siglo 19, sin embargo, cuando los inmigrantes europeos se asentaron en masa, que la producción de vino cobró una naturaleza más cuidada. Estos italianos, franceses, españoles y alemanes moldearon a la Argentina en una nación de refinada cultura que aprecia un alto estándar de vida y gustos sofisticados. Esto resuena hoy en su pasión por el arte, los deportes, los pasatiempos, el estilo al vestir, la buena comida y los buenos vinos. Y aunque está profundamente arraigada en la tradición europea, la cultura vitivinícola argentina siempre ha mantenido su personalidad propia.

Mientras que la familiaridad del mundo con los vinos argentinos crece, también lo hace la demanda internacional por ellos. En los años 90, los viñedos y la producción de vino argentinos fue transformada cuando compañías internacionales tuvieron previsión para reconocer el valor y el recurso no explotado del potencial productor de vino del país. Al invertir fuertemente en la industria y traer avances tecnológicos en agricultura, las regiones vitivinícolas de la Argentina han sufrido una transformación radical y ahora rivalizan la calidad de producción de los países productores de vino de Europa. La Argentina es actualmente el mayor productor de vino en Sudamérica y el quinto a nivel mundial.

Las regiones vitivinícolas de la Argentina se extienden desde la precordillera de los Andes y comprenden miles de viñedos. Como una de las reservas ecológicas más grandes del mundo, las principales razones para la prosperidad agrícola de la Argentina son evidentes: la riqueza de su tierra, su clima ideal, altitudes superiores variables y la pureza general de su ecología. Dicho de otra forma, la Argentina es el ambiente ideal para el crecimiento de la uva.